LOS PIES TAMBIÉN EXISTEN
Mujeres, pies y salud
<Fuensanta Muñoz de la Cruz> |
Fuensanta Muñoz |
La
importancia de los pies radica, sobre todo en el hecho de que, a lo
largo de la evolución, el ser humano se haya convertido en bípedo. Los
cuadrúpedos tienen una base de apoyo más amplia, formada por el área
que delimitan sus extremidades, y su columna, al ser perpendicular al
eje gravitatorio de la tierra, no soporta carga. El ser humano paga un
alto precio por algo tan maravilloso como es disponer de los brazos
libres: la base de apoyo es muy reducida, los pies reciben el peso de
todo el cuerpo y la columna se alinea paralela al eje gravitatorio. El
centro de gravedad se desplaza muy arriba, hasta alrededor del ombligo.
La
misión de los pies y tobillos es ofrecer una base sólida para que la
parte superior del cuerpo pueda relacionarse con el plano horizontal
del suelo. Por una parte han de ser lo suficientemente fuertes como
para soportar el peso del resto del cuerpo, y por otra, lo
suficientemente flexibles para facilitar el desplazamiento. Es una
relación de doble dirección: todos los desequilibrios que hay "arriba"
tienen su repercusión en los pies (de arriba abajo) y, simultáneamente,
es necesario un buen apoyo en el suelo "abajo" (de abajo arriba) para
ofrecer esa base fundamental. La Dra. Rolf decía que "hay que estar
bien apoyados en el suelo para tender hacia el cielo" (Fig.1)
Estructuralmente,
el pie se construye sobre 3 arcos. El arco longitudinal interno o
medial recoge el peso del astrágalo (hueso de encima del talón) y lo
distribuye hacia los tres dedos internos; el arco longitudinal externo
o lateral se ocupa del empuje y el equilibrio y discurre desde el
calcáneo (hueso del talón) hacia los dos dedos externos, y el arco
transverso, que atraviesa la parte frontal del pie y es originado por
la acción combinada de los otros dos. En la marcha el peso se transmite
en una línea oblicua desde el apoyo en el calcáneo hacia el primer
dedo; se desarrolla una "acción en resorte" de los arcos y el pie, como
si fuera una abanico, se abre y cierra sutilmente amortiguando el peso
del cuerpo. En un pie bien estructurado, los responsables del buen
funcionamiento, no son sólo los huesos, sino también el tejido
conectivo que sostiene los dos extremos de los arcos (a la manera de la
cuerda que une los dos extremos de un arco para lanzar flechas) y
permite que el peso del cuerpo esté dispuesto como si descansara sobre
la base de un triángulo. El momento de plantar el talón se corresponde
con la espiración, es un momento de flexión, en el que se propicia la
conexión con mi interior y con una función de protección. Para que el
pie apoye de manera adecuada es necesario que todo el tejido miofascial
de la parte posterior del cuerpo, se elongue, adoptando una suave
cifosis; el tobillo ha de flexionarse al máximo (Fig. 4).
Por
el contrario, cuando el pie empuja y se propulsa, la articulación del
tobillo está en extensión y la articulación metatarsofalángica ha de
plantarse bien en el suelo para proyectar al cuerpo hacia delante, los
dedos han de estar abiertos y activos; concuerda con la inspiración, es
un momento de lordosis y extensión, y facilita el contacto con el mundo
exterior (Fig. 4 y 5). Inspiración/Lordosis/Extensión/Conexión con el
mundo/Movimiento Equilibrio entre ambos
Espiración/Cifosis/Flexión/Conexión con el
interior/Protección/Estructura
La
articulación del tobillo es un sistema de "cierre de fuerza" (quiere
decir que no "encaja"), pues no son los huesos los que cierran la
articulación por la forma en sí, sino que es todo el sistema de
ligamentos, tendones y miofascia la que contribuye a mantener
cohesionada dicha articulación (Fig. 6). Es una articulación en bisagra
y su funcionamiento sólo es adecuado si el movimiento principal se
limita a una sola dirección, hacia delante y hacia atrás; lo cual sólo
es posible en una articulación simétricamente equilibrada (Fig. 9).
Si esto no es así la persona puede tener problemas. Por ejemplo, en el
caso de que el calcáneo esté en varo o en valgo, se puede ver duplicada
la actividad de la arteria lumbar ("Pied et Statique", R.J. Bourdiol,
1980).
Mecánicamente
la corrección de los pies tiene un efecto directo sobre las curvaturas
cervical y lumbar, por lo que, problemas en dichas áreas pueden mejorar
considerablemente, al manipular los pies. El flujo de información
propioceptiva (la que nos informa de nuestra posición en el espacio)
que proviene del pie es enorme y regula el tono de todos los músculos
responsables de la postura.
Si vemos las arterias y venas de los pies, éstas están dentro de un
lecho adiposo sobre el que caminamos. Cuando los pies funcionan de
manera correcta, actúan como una bomba sobre dicho lecho a la manera de
un segundo corazón, facilitando el retorno venoso. Pero los pies no son
unidades independientes del resto del cuerpo, sino que manifiestan,
como si fueran la punta de un iceberg, lo que está ocurriendo "allá en
las profundidades"; esto se pone de manifiesto en situaciones tales
como accidentes; por ejemplo, cuando nos torcemos un tobillo, el dolor
nos hace colocar toda la pierna en una postura antiálgica, lo que
propaga sus consecuencias más arriba hasta rodilla o incluso cadera
(Fig. 10).
Si
contemplamos las huellas que dejamos en la playa al caminar, podemos
hacernos una idea de cómo funcionan nuestros pies y piernas. Funcionan
de manera apropiada si van suavemente girados hacia fuera (imagen
izda). de Fig. 7) o forzados y incorrectamente si van excesivamente
girados hacia fuera (imagen dcha. de Fig. 7). Gracias a técnicas como
el Rolfing, es posible cambiar la estructura del cuerpo, variando
aspectos como el apoyo, la marcha y la alineación corporal, así como
ampliar la conciencia, descubrir nuestra percepción y el significado,
por ejemplo, de nuestra manera de caminar por el mundo. Además los pies
han de ser capaces de transmitir hacia arriba un movimiento en espiral
responsable de que caminemos de manera efectiva (Fig. 11). No podemos
olvidar que hace muy poco tiempo, evolutivamente hablando, que estamos
sobre dos pies. Si recordamos cuando un felino camina, su movimiento se
hace de manera que al caminar apoya alternativamente miembros
delanteros y traseros del lado opuesto: mano y pie del lado contrario
avanzan al mismo tiempo. Para que nuestro caminar sea efectivo, este
movimiento contralateral ha de estar presente.
El
peso que reciben los pies está determinado, fundamentalmente, por la
disposición del peso del cuerpo; de nada vale intentar cambiar con
medios mecánicos (por ejemplo, plantillas) el apoyo del pie, sino se
cambia el resto del cuerpo. (fig.3) Cuando este peso se desequilibra
hacia atrás, son sobre todo los talones los que lo sujetan "para que no
se caiga", y toda la red miofascial de las piernas está acortada con
este fin; cuando hay equilibrio entre la parte anterior y posterior es
necesario menor esfuerzo para mantenerse erguido." (Fig.10) (Fig.6)
(Fig.9)
APRENDER A INTERPRETAR EL LENGUAJE DEL CUERPO QUE SOY (no del cuerpo que tengo)
Demos
un paso más. Nuestros pies y piernas no son sólo piezas mecánicas muy
sofisticadas, son los elementos que nos permiten conectarnos, apoyarnos
y desplazarnos sobre la superficie del planeta. ¿Nos sentimos bien
apoyadas o sentimos que otras partes del cuerpo como los hombros se
encogen para sujetarnos? ¿Nos dejamos sostener por la Tierra o vamos
caminando "cual pajaritos" que no quisieran hacer ruido o molestar?
¿Cómo vamos por el mundo: es éste un sitio inhóspito para nosotras o
avanzamos como si tuviéramos que estar permanentemente "en pie de
guerra"?. Estas preguntas corresponden a la esfera de la percepción y
del significado (Fig. 3). Del cambio en nuestra percepción dependen
cambios que afectan intima y profundamente a la estructura y al
movimiento de dichas partes de nuestro cuerpo.
EL MOVIMIENTO NO ESTÁ EN EL CUERPO. ES EL RESULTADO DE LA CONEXIÓN ENTRE MI INTERIOR Y EL MUNDO EXTERIOR
¿Qué podemos hacer por cuidar nuestros pies?
Un tema clave es el calzado, donde se evidencia el conflicto entre
estética y salud. ¿Nos hemos planteado alguna vez por qué son tan
diferentes los zapatos de hombres y mujeres? ¿a qué obedece la forma de
nuestros zapatos? Hablemos en primer lugar de los tacones y sus
repercusiones (Fig. 13) 1.
El peso, en condiciones normales se reparte entre las mitades anterior
y posterior al 50% (Fig. 12). Esta proporción cambia drásticamente
hasta alcanzar un 95% a 5% cuando se usan tacones de 10 cm. 2. La
articulación metatarsofalángica, que recibe así un aumento de peso del
45%, no está diseñada para ello ya que su misión es eminentemente de
proyección hacia delante.
3. El uso de tacones altos conllevará, además, a corto medio plazo, un
acortamiento en el tejido miofascial de la parte posterior de la pierna.
4. Provocará también, con mucha frecuencia, la aparición de los temidos
"juanetes"; esto lo han sufrido todas aquellas que, después de llevar
tacones durante mucho tiempo, pretenden calzarse de pronto sin ellos:
aparecen dolor, tirantez, imposibilidad de caminar,etc.
5. La articulación del tobillo, debido al empuje de los tacones, no
puede hacer apropiadamente los movimientos de extensión y flexión, lo
que provoca la rigidez del tobillo.
6. Al estar el pie aprisionado, se impide el efecto de bombeo sobre las
arterias y venas de la planta del pie, apareciendo así los problemas
circulatorios.
7. Para mantener el equilibrio, con esta altura suplementaria que los
tacones dan, las piernas adoptan la hiperextensión, curvándose la
rodilla hacia atrás.
8. Las puntas estrechas que suelen acompañar a los tacones invalidan,
casi completamente el buen movimiento de la articulación de los dedos;
estos se encogen y comprimen entre sí, lo que facilita toda suerte de
deformaciones (Fig. 9 imagen izda.).
9. Por otra parte, el pie no puede propulsarse adecuadamente, lo que
provocará que sea otra parte del cuerpo, la que se haga cargo de dicha
función, normalmente la pierna, especialmente la musculatura anterior
del muslo que sufre por ello una sobrecarga.
10. Por último no tiene lugar la extensión completa de la pierna como
vimos que se producía en la imagen de la derecha de la Fig. 5. lo que
conlleva una actitud de flexión continua de la articulación de la
rodilla, a veces imperceptible, pero de manera permanente.
Es frecuente que mujeres que acuden a la consulta refieran que el
traumatólogo les ha dicho que usen "un poquito" de tacón... surgen dos
comentarios: ¿si ellos no los usan por qué nosotras? Y, si
necesitáramos verdaderamente tacón, ¿por qué la naturaleza, que es tan
sabia, no nos ha dotado de ello desde el nacimiento?
  Otros calzados o hábitos inadecuados
Los
zuecos, tan comúnmente usados en hospitales, así como babuchas y todo
aquel calzado que no sujeta el talón, provoca imperceptiblemente, que
los dedos actúen como pequeñas garras, sujetando el zapato; esto puede
llegar a ser muy grave, ya que a la larga, los dedos se encogen y
pierden su capacidad de proyectarnos, convirtiéndose el caminar en una
actividad dificultosa o incluso dolorosa. Un hábito que nos estamos
encontrando hace, relativamente, poco tiempo, es la costumbre de los
adolescentes de no abrocharse las deportivas tan enormes que se han
puesto de moda; esta costumbre tiene efectos parecidos a lo que
explicábamos respecto a los zuecos, con el agravante del tamaño y del
peso de dichas deportivas, lo que aumenta los efectos dañinos sobre los
dedos y obliga a la pierna a tensarse para sujetar el calzado o, por el
contrario, a llevar el zapato arrastrando sin que pueda impulsar
correctamente el cuerpo al caminar.
Recomendaciones básicas
Para
evitar la dureza del pavimento sobre el que caminamos la mayoría en el
día a día, se recomienda usar calzado con suela ligeramente
almohadillada, así como flexible. Es recomendable, por otra parte, que
el zapato permita que los dedos estén espaciosos y se abran suavemente
al caminar. Se ha comprobado la importancia de que esté suavemente
espacioso y con el talón sujeto (imagen derecha de Fig. 8). No hay que
olvidar que cuando los pies protestan es por algo y hay que hacerles
caso.
Y una última recomendación:
ANDAR
DESCALZAS, EN CONTACTO CON LA TIERRA, SOBRE SUELOS COMO ARENA O HIERBA,
DEJAR QUE LA TIERRA NOS DE APOYO, QUE NOS IMPULSE... DEJAR QUE SE ABRAN
LOS "POROS" DE LOS PIES, QUE NUESTROS PIES RECONOZCAN ESE SUELO, QUE LO
DISFRUTEN!!! Bibliografía
> Johannes, Sobotta.Atlas de anatomía humana. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2004
> Ida P. Rolf. Rolfing: la integración de las estructuras del cuerpo humano. Barcelona:Ediciones Urano; 1994
> Peter Schwind. Plenitud corporal con el Rolfing. Barcelona: RBA Libros; 1992
> R. Louis Schultz, Rosmary Feitis. The endless web: Fascial Anatomy
and Physical Reality. Berkeley, California: North Atlantic Books; 1996 Fuensanta Muñoz de la Cruz
Licenciada en Medicina y Cirugía. Certified Rolfer. Rolf Movement Teacher.
Presidenta de la Asociación Española de Rolfing.
fuensantamc@ya.com
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